miércoles, 18 de septiembre de 2013

La causa de mi sonrisa.

Hoy, parece que ha sido menos que ayer. Que ha sido todo mucho más fácil. Todo menos liado y confuso. Cuando cruzamos nuestras miradas por primera vez esta mañana, los dos las apartamos rápidamente. Sé que él no la apartó por el mismo motivo que yo, pero sé que me vio y que supo en todo momento que yo estaba ahí para lo que necesitase.
El tiempo restante sin él transcurrió lentamente, echándole de menos mucho más con cada segundo, y pensando en qué hubiera pasado si no hubiéramos apartado la vista. A veces me pregunto si, muy en el fondo, esconde sentimientos ocultos hacia mi. Cuando estamos juntos, rodeados de gente, es como si no hubiera nadie más, como si todo fuera perfecto y cuando se va a separar de mi, tengo ganas de abrazarle y susurrarle al oído que lo necesito a mi lado, ahora y siempre.

Sus ojos, su risa, su encanto, su forma de tratarme. Cada día, pequeños detalles me enamoran mucho más de él. Es increíble lo que una persona puede acelerar tu corazón con una mirada, un gesto, un suspiro, cualquier cosa que provenga de la persona perfecta. Tu alma gemela. La causa de las mariposas en tu estómago, de que no te salgan las palabras, del silencio y del ruido.

La causa de tu sonrisa.

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