Caminaba tranquilamente por las calles de París. En ese momento, estaba pensando en que esta ciudad no es como dicen, a mi no me tocó la suerte de llamarla la ciudad del amor. Simplemente, estaba pensando en todo lo que había pasado hasta ahora. No sé por qué, sentía un ligero remordimiento. Tenía ganas de dar la vuelta, correr de vuelta al hotel y decirle que lo sentía, que soy una estúpida y que tiene razones para no perdonarme por irme así, sin dar una explicación lógica. Pero mi orgullo, no me dejaba.
Yo ya sabía, que era demasiado tarde como arreglar las cosas, pero tenía ganas de volver. Ganas de revivir ese último segundo en el que le dije ''Yo... te quiero, te quiero como no he querido a nadie''. Aún me arrepiento de lo que dije.
Entonces, escuché mi nombre, me di la vuelta pero no vi a nadie conocido. ¿Quién podría ser? Me seguía llamando, de todas partes. No lo entendía. Entonces, él apareció, se acercó a mi y me susurró al oído ''Yo a ti mucho más de lo que puedas imaginar''.
Debo admitirlo, los besos en París son lo más romántico que te puede pasar.

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